Cosas de presocráticos

1. Según menciona Favorino en el libro VIII de sus Historias misceláneas, Eratóstenes dice que Pitágoras fue el primero que boxeó técnicamente, en la 48a. Olimpiada [588-584 a. C.] llevando larga cabellera y un manto púrpura; y que, al ser excluido de la competición de los jóvenes, con mofa, en seguida fue a la de los hombres, y triunfó. Esto lo muestra el epigrama que compuso Teeteto:

Si recuerdas a Pitágoras, oh extranjero, un tal Pitágoras,
un boxeador samio, celebrado, de larga cabellera:
yo soy Pitágoras: pero si preguntas por mis obras a alguno
de los de Elis, le dirás que no es de creer lo que dice.

☛Diógenes Laercio, Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, VIII.

2. ¿Acaso los que expresan simbólicamente lo que hay que hacer, sin pronunciar una sola palabra, no son elogiados y admirados deferentemente? Así Heráclito, cuando sus conciudadanos le pidieron que les dijera su pensamiento sobre la concordia, subió a la tribuna, tomó una copa de agua fría en la que echó harina de cebada, la revolvió con una pizca de menta y tras beberla, se marchó, con lo que les mostró que el satisfacerse con lo que se puede y no necesitar cosas caras mantiene a los Estados en paz y concordia.
☛Plutarco, De garrulitate.

3. Heráclito se hizo misántropo y fue a vivir en las montañas, donde comía hierbas y plantas. Y como a raíz de eso se enfermó de hidropesía, regresó a la ciudad. Allí preguntó a los médicos, enigmáticamente, si eran capaces de hacer de una lluvia torrencial una sequía. Y como no lo entendieron, se enterró en un establo, con la esperanza de que el calor del estiércol evaporase el agua de su cuerpo […] Neanto de Cízico dice que, al no poder quitarse de encima el estiércol, quedó transformado a tal punto que no fue reconocido por los perros, que lo devoraron.
☛Diógenes Laercio, Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, IX.

4. El matemático Apolodoro dice que Pitágoras sacrificó cien bueyes cuando descubrió que, en el triángulo rectángulo, al cuadrarse la hipotenusa, [dicho cuadrado es] igual [a la suma de los cuadrados construidos sobre los lados] que circundan [al ángulo recto]. Y hay un epigrama que dice:

Cuando Pitágoras descubrió la célebre figura,
ofreció en su honor un afamado sacrificio de bueyes.

☛Diógenes Laercio, Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, VIII.

5. Zenón de Elea fue llamado «bilingüe» no porque fuese dialéctico, como Zenón de Citio, ni porque afirmase y refutase las mismas cosas, sino porque era dialéctico en su vida misma, pues decía una cosa y pensaba otra.
☛Elías, Categorías.

6. Cuando Zenón quiso derrocar a Nearco fue encarcelado. Al ser interrogado, le hizo saber al tirano que, acerca de ciertos asuntos, tenía que decirle algo al oído, y entonces le mordió la oreja. No la soltó hasta que fue lanceado […] Finalmente, se mordió la lengua y se la escupió al tirano en la cara. Entonces sus conciudadanos, envalentonados, lapidaron al tirano.
☛Diógenes Laercio, Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, IX.

7. En el poema de Empédocles, que siguió las enseñanzas de Pitágoras, se encuentra este verso: «Miserables, del todo miserables, mantened las manos apartadas de las habas». Los que juzgaron más diligente y sabiamente los poemas de Empédocles afirman que en este lugar «habas» significan los testículos, a los que según el estilo pitagórico los llama oculta y simbólicamente, habas…
☛Gelio, Noches Áticas, IV.

8. Cuando se le anunció a Anaxágoras que su hijo había muerto, con mucha calma dijo: «Sabía que había engendrado a un mortal».
☛Galeno, De las doctrinas de Hipócrates y Platón, IV.

9. Anaxágoras fue el primero que publicó un libro con dibujos.
☛Diógenes Laercio, Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, II.

10. Se hizo célebre lo que dijo Anaxágoras, cuando estaba por morir en Lámpsaco, a los amigos que le preguntaron si quería que, acaecida su muerte, fuera transportado a Clazómenas, su patria: «No hay ninguna necesidad, pues en todas partes la distancia a los infiernos es la misma».
☛Cicerón, Disputas tusculanas, I.

11. Cuenta Atenodoro en el octavo libro de sus Digresiones que una vez que Hipócrates estaba con Demócrito, este ordenó que le llevaran leche: luego de examinarla, dijo que era leche de una cabra primípara y negra. Hipócrates quedó al punto admirado de su agudeza. Hipócrates iba a compañado por una joven, a la que Demócrito saludó, el primer día, diciéndole: «¡Hola, muchacha!»; pero el segundo día su saludo fue, en cambio: «¡Hola, mujer!». La joven, en efecto, había sido desflorada durante esa noche.
☛Diógenes Laercio, Vida, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, IX.

12. En este sentido Asclepíades dice que, según se cuenta, Demócrito, después de cuatro días de ayuno, estaba ya próximo a la muerte y fue entonces cuando algunas mujeres lo exhortaron a mantenerse con vida unos días más; él, para no arruinarles la fiesta de las Tesmoforias que se estaba celebrando en esos días, les ordenó que lo trasladaran y lo instalaran cerca de los panes, cuyo aroma llenaba el lugar. De ese modo, aspirando el aroma que salía del horno, Demócrito recuperó las fuerzas y se mantuvo con vida durante el tiempo necesario.
Anonymus Londinensis, XXXVIII.

FUENTE: Los filósofos presocráticos. Obras I y II. Traducción y notas de Conrado Eggers, Victoria Juliá, Néstor Cordero, Ernesto La Croce y María Isabel Santa Cruz (Gredos, 2015).

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