Desde una perspectiva biológica, nada es antinatural

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Por YUVAL NOAH HARARI

¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente intenta simplemente justificar mediante mitos biológicos? Una buena regla empírica es: «La biología lo permite, la cultura lo prohíbe». La biología tolera un espectro muy amplio de posibilidades. Sin embargo, la cultura obliga a la gente a realizar algunas posibilidades al tiempo que prohíbe otras. La biología permite a las mujeres tener hijos, mientras que algunas culturas obligan a las mujeres a realizar esta posibilidad. La biología permite a los hombres que gocen del sexo entre sí, mientras que algunas culturas les prohíben realizar esta posibilidad.

La cultura tiende a aducir que solo prohíbe lo que es antinatural. Pero, desde una perspectiva biológica, nada es antinatural. Todo lo que es posible es, por definición, también natural. Un comportamiento verdaderamente antinatural, que vaya contra las leyes de la naturaleza, simplemente no puede existir, de modo que no necesitaría prohibición. Ninguna cultura se ha preocupado nunca de prohibir que los hombres fotosinteticen, que las mujeres corran más deprisa que la velocidad de la luz o que los electrones, que tienen carga negativa, se atraigan mutuamente.

En realidad, nuestros conceptos «natural» y «antinatural» no se han tomado de la biología, sino de la teología cristiana. El significado teológico de «natural» es «de acuerdo con las intenciones del Dios que creó la naturaleza». Los teólogos cristianos argumentaban que Dios creó el cuerpo humano con el propósito de que cada miembro y órgano sirvieran a un fin particular. Si utilizamos nuestros miembros y órganos para el fin que Dios pretendía, entonces es una actividad natural. Si los usamos de manera diferente a lo que Dios pretendía, es antinatural. Sin embargo, la evolución no tiene propósito. Los órganos no han evolucionado con una finalidad, y la manera como son usados está en constante cambio. No hay un solo órgano en el cuerpo humano que realice únicamente la tarea que realizaba su prototipo cuando apareció por primera vez hace cientos de millones de años. Los órganos evolucionan para ejecutar una función concreta, pero una vez que existen, pueden adaptarse asimismo para otros usos. La boca, por ejemplo, apareció porque los primitivos organismos pluricelulares necesitaban una manera de incorporar nutrientes a su cuerpo. Todavía usamos la boca para este propósito, pero también la empleamos para besar, hablar y, si somos Rambo, para extraer la anilla de las granadas de mano. ¿Acaso alguno de estos usos es antinatural simplemente porque nuestros antepasados vermiformes de hace 600 millones de años no hacían estas cosas con su boca?

De manera parecida, las alas no surgieron de repente en todo su esplendor aerodinámico. Se desarrollaron a partir de órganos que cumplían otra finalidad. Según una teoría, las alas de los insectos se desarrollaron hace millones de años a partir de protrusiones corporales de bichos que no podían volar. Los bichos con estas protuberancias poseían una mayor área superficial que los que no las tenían, y esto les permitía captar más radiación solar y así mantenerse más calientes. En un proceso evolutivo lento, estos calefactores solares aumentaron de tamaño. La misma estructura que era buena para la máxima absorción de radiación solar (mucha superficie, poco peso) también, por coincidencia, proporcionaba a los insectos un poco de sustentación cuando brincaban y saltaban. Los que tenían las mayores protrusiones podían brincar y saltar más lejos. Algunos insectos empezaron a usar aquellas cosas para planear, y desde allí solo hizo falta un pequeño paso hasta las alas para propulsar realmente al bicho a través del aire. La próxima vez que un mosquito zumbe en la oreja del lector, acúsele de comportamiento antinatural. Si fuera bien educado y se conformara con lo que Dios le ha dado, solo emplearía sus alas como paneles solares.

El mismo tipo de multitarea es aplicable a nuestros órganos y comportamiento sexuales. El sexo evolucionó primero para la procreación, y los rituales de cortejo como una manera de calibrar la adecuación de una pareja potencial. Sin embargo, en la actualidad muchos animales usan ambas cosas para una multitud de fines sociales que poco tienen que ver con crear pequeñas copias de sí mismos. Los chimpancés, por ejemplo, utilizan el sexo para afianzar alianzas políticas, establecer intimidad y desarmar tensiones. ¿Acaso esto es antinatural?

En De animales a dioses (Debate, 2014).

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4 comentarios en “Desde una perspectiva biológica, nada es antinatural

  1. Que tal, muy interesante parte del libro Sapiens. De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad, gracias por compartirla.

    Sin embargo. creo que el planteamiento del autor «La biología lo permite, la cultura lo prohíbe», cae en falacia al tratar de justificar un concepto cultural (Cultura:Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social- Costumbre: Manera habitual de actuar o comportarse- Comportarse: Actuar bien o de manera correcta- (por lo que terminas hablando en terrenos de la Moral: Doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican, RAE.), con los procesos biológicos. Esto ya de por si es inválido, puesto que los argumentos de las ciencias sociales no pueden estudiarse por las ciencias naturales (ni viceversa), bajo la misma perspectiva de estudio. Esta mezclando peras con manzanas.

    En el caso concreto de esta nota, “antinatural” es un concepto abordado solo desde la perspectiva social y moral (en ciencia no es posible aplicarlo debido a las constantes excepciones a la “ley”) por lo que no es válido intentar extrapolarlo con un hecho biológico fuera de una perspectiva etológica (Estudio científico del carácter y modos de comportamiento del hombre, RAE).

    Por otro lado, si continuamos en el “viaje” y eliminamos el aspecto moral, significaría que lo que es posible hacer todo lo que la biología permite, con lo cual, la sociedades humanas no podría existir.

    Así que, en mi opinión, mas que el autor responda a la pregunta, “¿Cómo podemos distinguir lo que está determinado biológicamente de lo que la gente intenta simplemente justificar mediante mitos biológicos?”, lo único que hace es simplemente justificar mediante falacias biológicas un aspecto moral, lo cual no es aplicable.

    pd. Me parece interesante que el libro sea carente de citas; no me fue posible encontrar la definición teológica de “natural” que aquí se señala.

  2. Lo que señala Harari es precisamente que no podemos aplicar un concepto biológico (“natural”/ “antinatural”) a una prohibición social. Hablar de conductas “naturales” o “antinaturales” es asumir que la naturaleza tiene un sentido. Es más que claro que no lo tiene y, sin embargo, muchas prohibiciones sociales que han sometido a mujeres y homosexuales a lo largo de la historia han acudido a “la naturaleza” para justificarse, PORQUE SU INTENCIÓN ES MEZCLAR PERAS CON MANZANAS. Harari pone en evidencia, no sin ironía, que se trata de una trampa. Y por supuesto en ningún lado dice que debamos entregarnos a la biología porque “todo lo permite” (¡no en un libro que trata fundamentalmente de cómo el ser humano triunfó porque se separó de la biología!), sino que acudir a la “naturaleza” para discutir aspectos sociales no tiene fundamento.

  3. La naturaleza puede tener un sentido y aún así la teoría de este señor se sigue sosteniendo. Simplemente, se basa en la lógica: nada puede ser antinatural por la simple razón de que la naturaleza planea crear lo que se le canta… no lo que nosotros suponemos. Su sentido es privativo de ella, ella sabrá por qué. Un psicópata es posible, por lo tanto no es algo antinatural, porque si no, no existiría. Pero ya se ha visto que la naturaleza es tan capaz de crear agentes evolutivos como agentes destructivos. Con el tiempo, creo, se va viendo por qué. Siempre tiende a la evolución, por lo tanto, tiene sentido. De ahí que siempre haya algo más que aprender de ella, y desde ella, algo más sobre nosotros.

  4. Me gusta ,pero para evaluar estos temas hay que hacer una s profundas reflecciones y tomar ,con sentido humano esto, todavia estamos en posturas un tanto influidas por usos y costumbres que hay que analisar en profundidad .Gracias…

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