Kafka, el cine y el robo de la Mona Lisa

Mona Lisa


Por R. A. SCOTTI

El martes 29 de agosto de 1911, por la mañana [una semana después de que la Mona Lisa fuera robada del Louvre], miles de ciudadanos cabizbajos hacían cola para ver el espacio vacío en la pared de la galería. Le Figaro lo describió como un «enorme, horrendo, inmenso vacío» e informó de que «la multitud no miraba el resto de los cuadros. Contemplaba largamente el hueco polvoriento donde la divina Mona Lisa sonreía la semana anterior».

Un cordón de cuatro gendarmes y seis guardas del museo montaba guardia mientras visitantes y curiosos pasaban ante la pared vacía y presentaban sus respetos a la nada. […] Nunca había sido necesario esperar para entrar en el Louvre; ahora las colas recorrían varias manzanas.

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Entre quienes hacían cola [por esos días] se encontraban dos jóvenes escritores en ciernes alemanes que estaban de vacaciones: Max Brod y su amigo Franz Kafka. Habían pasado por Zurich y Lugano y habían acabado en París. Viajaban con poco dinero, de modo que tuvieron la brillante idea de escribir una serie de guías de viajes: Suiza por poco dinero, París por poco dinero. Pensaban que podían ganar una fortuna.

En París, la emoción de la pérdida del Leonardo les alcanzó de lleno. Mona Lisa no estaría en el Louvre, pero aparecía constantemente en todas partes: sonriendo desde los quioscos, los anuncios y las portadas de las revistas. Un cortometraje de vanguardia, Nick Winter et le vol de la Joconde [Nick Winter y el robo de la Mona Lisa], parodiaba el tumulto que se había formado alrededor del robo. Kafka y Brod fueron a ver la película.

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La parodia duraba cinco minutos, y la única pista era un botón de un zapato. Para seguir su rastro, el detective Nick Winter se disfraza de limpiabotas y obliga a todo el mundo a someter su calzado a una sesión de limpieza. Entre el caos que reina en el Louvre y el frenético trajín del limpiabotas, nadie se da cuenta de que el ladrón devuelve a Mona Lisa y vuelve a marcharse con un Velázquez. Todos los implicados en el caso son miopes, incluido el ladrón, pero este es lo suficientemente considerado como para dejar una nota. «Disculpen, no veo muy bien. Quería el cuadro de al lado».

KAFKA - Der Raub 3058

En El robo de la sonrisa.
¿Quién se llevó la Gioconda del Louvre?

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