La primera risa

Sarah-Abraham2

Por PAUL JOHNSON

El Antiguo Testamento contiene veintiséis risas, que no forman ninguna pauta particular ni expanden nuestro conocimiento de por qué ríe la gente. La primera ocurre en el capítulo 18 del Génesis, y constituye la primera ocasión en que la risa se recoge por escrito en palabras, hacia 1500 a. C. Abraham está sentado fuera de su tienda. Aparecen unos ángeles, uno de los cuales resulta ser Dios. Abraham envía a su mujer, Sara, corriendo al interior de la tienda para que prepare comida para los invitados. Mientras tanto, Dios le da a Abraham asombrosas noticias: “¡Tu esposa Sara tendrá un hijo!”. Sara lo oye desde la puerta de la tienda. Pero Abraham y Sara eran ancianos y hacía tiempo que Abraham no conocía a Sara de la forma necesaria para tener niños. Por lo tanto, Sara se rió para sus adentros y dijo: “Ahora que estoy pasada, ¿voy a sentir placer y además con mi marido viejo?”.

Dios se ofende por la risa de Sara, pues la interpreta como falta de fe en Su poder. “¿Acaso hay algo que no alcance el poder de Yahveh?”. Sara niega haberse reído, diciendo: “No me he reído”, pues le entra miedo. Pero Dios le replica: “No digas eso, que sí te has reído”.

Este pequeño episodio del Génesis es tan fascinante que casi lleva a creer que la Biblia es una crónica fiel. No se trata solo del primer chiste que se registra por escrito, sino que además es el primer “chiste verde”. Sara no se ríe de la idea de tener un bebé, sino de la idea de mantener relaciones con su anciano esposo y de llegar al orgasmo (“el placer”). ¿Cómo iba a tener Abraham de nuevo una erección? Parecía muy improbable, ¿no? Y, por lo tanto, la risa de Sara era de escepticismo, pero también era irónica, por no decir sardónica. Y precisamente por eso irritó tanto a la todopoderosa deidad.

Este incidente muestra que no existe la risa simple. Y me siento tentado a añadir que tampoco existe la risa inocente. La ocasión más común para la risa, y especialmente para la risa en comunidad, son los apuros, la perplejidad o la incomodidad de otros.

Humoristas, Ático de los Libros, 2012.

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4 comentarios en “La primera risa

  1. A propósito:

    Sara lo oye desde la puerta de la tienda. Pero Abraham y Sara eran ancianos y hacía tiempo que Abraham no conocía a Sara de la forma necesaria para tener niños. Por lo tanto, Sara se rió para sus adentros y dijo: “Ahora que estoy pasada, ¿voy a sentir placer y además con mi marido viejo?”.

    ¡Ah pillín! :mrgreen:

    Si todas las historias son como estas, me apunto el libro.

    Gracias por compartirlo.

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