El problema de los estudios literarios

“Podemos volver, finalmente, a la cuestión de la imaginación. Imaginación es uno de esos términos que, como ‘comunidad’ o ‘Nelson Mandela’, parecería incluso impío someter a crítica. Está igualmente admitido de modo general que los jóvenes que han sido asesinados siempre eran joviales y alegres, con multitud de amigos y un apasionado entusiasmo por la vida. Todo el mundo está a favor de la imaginación, como todo el mundo está a favor de la paz y de que se erradique la pobreza. Que se considere que el estudio de la literatura vuelve a la imaginación más ágil se arguye a menudo como una razón vital para llevarlo a cabo. Y es cierto que estamos necesitados de razones así. Pues el problema de los estudios literarios es que no son lo bastante desagradables como para ser calificados como una disciplina académica auténtica. Los críticos académicos vivimos en un permanente estado de terror, temiendo el día en que algún funcionario menor de una oficina estatal, perezosamente repasando un documento, se tropiece con la embarazosa evidencia de que en realidad se nos paga por leer poemas y novelas. Esto resultaría tan escandaloso como recibir un salario por tomar el sol o por tener relaciones sexuales. […] En la vida común, a hablar de gente imaginaria como si fuese real se le denomina psicosis; en las universidades, se le llama crítica literaria”.

Terry Eagleton, Cómo leer un poema.

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