Aquí también se habla de libros

Es bien sabido que una de las cosas que no debería hacer en la vida es reseñar libros. Sucede, sin embargo, que tampoco me considero apto para alguna otra labor y no por falta de carácter: en realidad, no tengo ni el talento de mamá para la sastrería, ni el de mi hermana Martha para la educación ni el de mi hermana Estephanía para la cocina. De entre todas las cosas que podría echar a perder –tu ropa, tus hijos o tu comida- prefiero aventurarme a estropear tus lecturas. Puedes dejar el libro a medio leer o revenderlo o regalárselo al próximo cumpleañero del taller literario, pero no puedes hacer ese tipo de cosas con un plato de Chop Suey recién servido. Es más, existe la enorme posibilidad de que no abras ninguno de los siguientes links o que evites comprar alguno de estos títulos y eso no me quitará el sueño. De entre todos los placeres humanos, la recomendación de libros es uno de los pocos que no causan traumas cuando no son correspondidos.

En Letras Libres han sido lo bastante generosos como para no hacerme participar en el dossier acerca de su pleito con La Jornada. Y bueno, también porque me han dado un espacio para hablar de libros. De Sabina Berman, he comentado La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, la historia de una chica autista que pone de cabeza a la industria atunera. De Nadia Villafuerte, su debut novelístico Por el lado salvaje, en donde he advertido una reflexión sobre la fotografía y la representación mucho más relevante que su publicitada sordidez. Tampoco he perdido la oportunidad de hablar de un narrador prácticamente desconocido en nuestra lengua: JJ Slauerhoff, cuyos relatos contenidos en Espuma y ceniza me han revelado a un espíritu marinero, a lo Conrad, de lúcida amargura.

Para el sitio mascultura he escrito algunas breves notas: primero sobre El mapa y el territorio, esa extraordinaria novela de Michel Houellebecq, que seguramente ustedes ya leyeron, porque ahora resulta que toda mi generación ya leía a Houellebecq antes  de cumplir los 25 o antes de descubrir el sexo, lo que haya sucedido primero.  Tampoco he tenido asquito por los best-séllers, pues he querido comprender por qué últimamente no puede salir un libro que hable de un crimen en un país cubierto por la nieve sin que eso produzca tirajes obscenos. Tras leer Las alas del dinosaurio de Sissel Jo Gazan y Crimen en directo de Camilla Lackberg, algo me queda claro: las chicas guapas saben vender.

Y por ahora es todo. Seguiremos informando.

Anuncios

Un comentario en “Aquí también se habla de libros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s