Extras: como la vida misma

Extras es uno de los programas más amargos que pueden verse en televisión. Su tema es en apariencia la celebridad, pero como todo en Gervais, algo tiene que ver con volver a casa y saber que estamos solos.  Al igual que su ópera prima The Office, el segundo producto televisivo de la dupla Ricky Gervais-Stephen Merchant no es una comedia en el sentido estricto del término: Extras es un trago amargo que no podemos pasar sino a carcajadas.

Andy Milleman (interpretado por el mismo Gervais) es un tipo maduro que podríamos definir como un perdedor. Sin pareja ni futuro, amigo de otra extra que no hace sino echar las cosas a perder cada que abre la boca, representa fielmente esa imagen de aquello que no desearíamos ser, pero que ineludiblemente terminamos siendo: alguien del montón. Su humor ácido e incorrecto es una forma de supervivencia ante un mundo que es horrible en la realidad y en la ficción (no olvidemos que trabaja a fin de cuentas en esa “fábrica de sueños” que es el cine).

Dentro de una industria cuya principal función es engañar al auditorio, el set de filmación simboliza una suerte de limbo en donde nada es absolutamente real ni ficticio. En cada capítulo de la serie, participa un actor reconocido (estrella mayor o venida a menos, como Kate Winslet, Samuel Jackson o Les Dennis) representándose a sí mismo, o mejor dicho, exagerando la peor parte de su personalidad. Engreídos, superficiales, prejuiciados, los héroes del celuloide también son seres horribles a los que es mejor no conocer de cerca, a riesgo de vivir el peor de los desencantos.

Del lado de la gente común la cosa no mejora. La dupla Gervais-Merchant no le tiene miedo a nada: negros, niños con Down, personas con parálisis cerebral, chicas con papás que ocultan su homosexualidad. Todos ellos aparecen en Extras y la forma en  que son presentados no es nada complaciente. Si la sociedad ha puesto un cerco alrededor de las minorías, Gervais cuestiona esta sobreprotección. Políticamente incorrectos, los creadores de la serie siempre están en el límite del humor pero nunca se exceden, en virtud de que su blanco no son, por ejemplo, los niños con Down, sino nuestra mirada compasiva hacia los niños con Down.

Humor triste es el de Ricky Gervais; gracioso, sin duda alguna, pero al que no puede separarse de su tamiz de incomodidad. “Algunas escenas transitan la línea entre lo terriblemente divertido y lo insoportablemente vergonzoso”, ha escrito Daniel González y no le falta razón. No es exactamente “pena ajena” lo que experimentamos al ver las irremediables maneras que tenemos los seres humanos para equivocarnos y luego tratar de remediarlo, pero es algo muy cercano.

¿Qué hay, pues, detrás de esta serie que no es una mera sucesión de chistes, que no trata de inculcar lecciones de vida? Precisamente eso: que se parece demasiado a la realidad sin caer en la tentación de abandonar su carácter de fábula. Es decir, las series tradicionales y las telenovelas muestran la vida como debiera ser: la pareja llega al altar después de muchas dificultades, los protagonistas aprenden algo nuevo después de un capítulo lleno de equívocos chistosos, se resuelve un misterio, un villano recibe su merecido. En Extras nadie aprende nada, seguimos cometiendo las mismas estupideces una y otra vez, decimos  cosas que era mejor mantener calladas, hacemos comentarios desafortunados, nos cuestionamos cosas estúpidas (Maggie llama por teléfono a Andy tan sólo para preguntarle: “¿Qué preferirías: un brazo biónico o una pierna biónica?”). En fin que Extras resume el apotegma del Gordo Tony de Los Simpsons, quien después de ver un sangriento episodio de Tom y Daly declara: “Es gracioso porque es real”.

Así, el humor de Gervais y Merchant transita del delirio a la amargura como una película cambia los ángulos de su toma. Después de cada capítulo uno no puede afirmar categóricamente que ha pasado un rato divertido, pero tampoco puede decir lo contrario. Finalmente, Extras es como la consabida pregunta “¿Eres feliz?”, a la que habría que responder: “Sí, pero no ahora”.

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6 comentarios en “Extras: como la vida misma

  1. Además de profética. Recuerdo que incluso subiste un post cuando Kate Winslet le dijo a Gervais que para ganar un Oscar tenías que actuar en una película de nazis matando judíos. Acto seguido… todos sabemos lo que pasó.
    Un abrazo.

  2. Maldita sea Huchin

    leí tu post sobre The Office y no estuve en paz hasta que me chute las 6 temporadas al hilo, casi me corren del trabajo, mi matrimonio estuvo en peligro y de no ser por los partidos de la diegoneta hubiera perdido cualquier contacto con la realidad..

    ahora a ver que tal me va con extras….

  3. Hola que tal¡

    Permiteme presentarme soy tatiana administradora de un directorio de blogs y webs, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu site en mi sitio web y asi mis visitas puedan visitarlo tambien.

    Si estas de acuerdo no dudes en escribirme

    Exitos con tu página.

    Un beso

    tatiana.

  4. Una amiga consiguió capítulos selectos de Extras a 10 pesos en Aurrerá o alguna de estas tiendas. Así que, por el precio, podrías empezar por Extras. Saludos!

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