The Wire: todas las voces

wiredesktop“Mi personaje favorito sería la ciudad de Baltimore”, ha dicho David Simon.

Para JM y Rodrigo Solís.

EN MARZO de este año, al enterarse de que el programa Primer Plano, donde participa, cedería su horario a una serie norteamericana de televisión, Lorenzo Meyer consideró que era sospechoso que este cambio de programación en Canal Once TV se diera de cara a las elecciones, cuando eran más importantes y necesarios los espacios de debate político que el entretenimiento.

“¡Y por lo que nos sustituyeron!”, se quejaba entonces el analista, “[por] una serie de balazos, no sé, creo que de gángsters!”

“Son series como las de Televisa o TV Azteca, ¿no?”, precisó la reportera Judith Amador, de Proceso.

“Eso me dijo mi esposa”, respondió Meyer.

Esa “serie sobre narcotraficantes” que había desplazado a Primer Plano –el término usado por la reportera de Proceso más que puntual parece despectivo- era nada menos que The Wire, no sólo una de las mejores ficciones de la televisión contemporánea sino uno de los acercamientos menos simplistas que podría ofrecer la pantalla chica a la guerra contra las drogas. Sus creadores, el ex periodista de The Baltimore Sun, David Simon y el ex policía Ed Burns, sostuvieron su primera reunión en una biblioteca, quizás el espacio menos pensado para hablar sobre hechos policiales, pero que daría, a la distancia, una imagen poética de lo que iba a surgir de aquel encuentro: una novela dickensiana mezclada con el mejor periodismo de investigación.

the-wire54354D’Angelo explica el juego de ajedrez como si se tratara del enfrentamiento entre dos bandas de narcos.


CURTIDOS AMBOS en las calles de Baltimore, Burns y Simon se dieron a la tarea no sólo de fotografiar a una ciudad que tiene más crímenes que Los Ángeles o Nueva York, sino de crear a través de ese clima de violencia y corrupción una auténtica obra maestra. Lo repito por si no quedó claro: una OBRA MAESTRA que ha sido calificada incluso por analistas políticos, como Jacob Weisberg de Slate, como “la mejor serie en la historia de la televisión”. Es precisamente Weisberg quien ha escrito que “ningún otro programa ha hecho algo remotamente parecido [a The Wire], es decir, retratar el contexto social, político, económico y de la vida de la ciudad con el alcance, la precisión de observación y la visión moral de la gran literatura”. (Esta opinión, por otro lado, le parecería excesiva a otros analistas como Lorenzo Meyer, para quien la afirmación de Barack Obama en el sentido de que The Wire era su programa favorito de la televisión, no le dijo nada).

Como obra periodística, The Wire alcanzaría uno de los lugares más notables en la historia de la TV, pero no olvidemos que se trata de una novela, un fresco narrativo de 60 horas, capaz de captar en toda su ambigüedad moral los problemas de una ciudad a través de una multitud de personajes de todos los ámbitos sociales. El referente literario no es gratuito. Simon ha reclutado a novelistas del género negro de la talla de George Pelecanos (Drama City), Richard Price (Clockers) y Dennis Lehane (Mystic River) para que escriban los guiones y para colaborar con él en el ensamblaje de las distintas tramas que componen esta serie (procedimiento que hacen con la tecnología más barata: papeles de colores sobre un pizarrón).

wireomar_brotherOmar Little y el Hermano. Del primero, Barack Obama ha dicho: “Es un personaje fascinante”.


PARA LAS fichas técnicas, The Wire es un drama policial, pero lo es en la medida que, por ejemplo, Guerra y Paz es “una novela sobre las guerras napoleónicas en Rusia”. En términos simples la historia comienza con un grupo de policías que sigue a Avon Barksdale y a su banda de traficantes de estupefacientes en la zona oeste de Baltimore. Para llegar al jefe, la policía interviene los teléfonos de los delincuentes (de ahí el nombre de “La escucha”), a fin de hallar alguna conversación que implique a Avon y al mismo tiempo dé pistas sobre la red que opera en las torres Terrace. Así sintetizada, la serie parecería una mierda, o para ser más degradantes, una mala copia de CSI. ¿Cómo carajos le hicieron Simon & Co. para hacer en cambio una obra perdurable?

Para explicar sus diferencias respecto a CSI, ese socorrido referente en lo que respecta a policías en la tele, Hernán Casciari lo expone de esta manera: “Si CSI es velocidad —pim, pum, a la bolsa—, The Wire está basada en el detalle: un solo caso puede durar una temporada completa. Si en CSI los protagonistas hablan demasiado, nunca duermen, lo explican todo en voz alta, verbalizan sin necesidad para integrar al espectador; los policías de The Wire trabajan en silencio, se quedan dormidos cuando tienen sueño. Fallan. Les importa un pito que más allá haya una teleplatea neófita”.

Así es: The Wire ralentiza la presentación de los hechos y los desarrolla a través de una nómina de personajes que va creciendo con cada temporada. Detalla los yerros y aciertos de una investigación, los golpes de azar, los impedimentos de la burocracia, los intereses de las políticas públicas y los tiempos muertos en horas de trabajo. Su mayor virtud sin embargo, es dibujar con deliciosa paciencia a sus personajes (en pocos programas policiales, vemos a los protagonistas intentando ligar en un bar, descuidando a sus hijos o platicando durante los ratos de ocio sobre qué serían capaces de hacer por acostarse con las gemelas Olsen). Porque finalmente, a pesar de aparentar una trama criminal, The Wire trata sobre la vida. El grupo que va tras Avon no presenta a héroes de la lucha antidrogas sino a empleados reales de la policía: los hay burócratas y borrachos, infieles y tercos, violentos e ineficientes, pero eso no quita que algunos estén tocados por una poética noción del deber. Por otro lado, los delincuentes no son unos hijos de puta cualesquiera, que acribillan al primer negro que obstaculice sus negocios, sino sujetos con relaciones íntimas, visiones distintas del mundo y un marcado instinto de la supervivencia y el honor.

WireHernán Casciari ha escrito: “Sus guiones no sintetizan la acción, sino que desmenuzan la inercia”.


COMO LA gran obra que es, The Wire dejó de ser una serie sobre drogas para ser una serie sobre el infierno que representa vivir en las ciudades. Su punto de partida es el narco, en el entendido de que Baltimore sólo puede explicarse a partir de las sustancias ilegales, pero sus historias fueron creciendo hasta tratar otros tópicos, como el contrabando en el puerto, la lucha política, la educación y los medios masivos. La idea del espionaje telefónico que encierra el título del programa pronto dio paso a otra imagen mucho más emblemática: la de la multitud de voces en espera de ser escuchadas (algo que sucedió fuera de la ficción: delincuentes de Baltimore, tras convencerse de que algunos personajes estaban basados en sujetos reales -incluso ellos mismos-, se dejaron ver por las locaciones para contarle a los productores lo que sabían de esas historias).

Es precisamente la polifonía de la urbe (desde el musical fraseo de los negros acentuado por los insultos o el ágil argot de los policías precisado por los insultos, hasta el habla correcta de los políticos matizada por los insultos) la que han dado a The Wire la proporción de una novela del XIX, pero asentada en la Maryland de principios del XXI. Compaginar, contrastar, contar algo desde hablas tan diversas –capaces de transparentar, en su silencio y sus repeticiones, una forma de ver el mundo- es una lección de narrativa para cualquiera.

A nivel de conjunto, la perspectiva de los escritores de The Wire da pocos espacios al optimismo. La lucha por la ciudad está perdida desde el momento en que pensamos que esa lucha acabará en algún momento. Eso no quita que todos –policías, gente común, políticos, consumidores, periodistas y narcos- estén de pie cada mañana “para seguir haciendo lo suyo”, intentando sobrellevar lo que cada uno entiende por presente. Porque la realidad moral de este mundo –que es Maryland y México y cualquier ciudad marcada por las contradicciones de la modernidad- puede sintetizarse con la frase que un negro le dice a otro: “Si vas a ser honesto, debes estar consciente de que no serás recompensado”.

Para bajar las cinco temporadas de la serie pica AQUÍ.

AHORA ESCÚCHALOS:

Vodpod videos no longer available.

En una serie convencional, los policías explicarían en voz alta cada uno de sus descubrimientos. En The Wire, no.

Vodpod videos no longer available.

¿En dónde más han oído la expresión “Guerra contra las drogas”?

Anuncios

12 comentarios en “The Wire: todas las voces

  1. Por cierto, Primer Plano conservó su horario y The Wire se transmite en Once Tv todos los jueves a las 11:00 horas.

  2. La actitud de Meyer hacia la televisión de ficción es profundamente ilustrativa de las manías de ciertos intelectuales mediáticos. Tal parece que la única manera de legitimar su posición como veladores de las buenas costumbres es la elitista negación de todo lo que implique algo ajeno a su docta opinión.
    Estos adalides de la libertad ven a la comunicación de masas no como un medio de representación distinto a los “tradicionales”, sino sólo como una extensión de la voz (y cuidada imagen) del sabio en la palestra (adoctrinante por definición); figura, por cierto, propia de ciertos regímenes totalitarios, muy del ancièn regime.
    Saludos.

  3. Estoy de pie y aplaudiendo. Deberías conseguir el mail de Lorenzo Meyer (pese a lo que ha dicho me parece un tipazo) y enviarle el link de este escrito. Te apuesto lo que quieras a que lo convences de ver la serie, y es más, la verá y te dará las gracias por siempre.

  4. Chingón tu análisis, Eduardo. Seré uno más de los devotos de esta serie. Escuché en Xalapa una minuciosa e informada conversación, entre tú y José Israel Carranza, sobre las mejores series. Se mencionó entre ellas a The Wire. Pero este texto tuyo me convenció definitivamente sobre su calidad.

    Saludos!!

  5. Con la advertencia de que es una serie adictiva y que tras seis capítulos consecutivos tendrán hasta dolor de cabeza, lo que no impedirá -si la fuerza de voluntad es más grande- poner el séptimo y pasarse dos o tres madrugadas más viendo a Mc Nulty & Co. Saludos.

  6. The wire, es sin duda la obra que más ha acercado la televisión del arte. Hace años cuando vi The Sopranos, me maravillé, vi dos temporadas y me pareció genial… le perdí la pista debido al trabajo y distintos proyectos… cuando The wire llegó a mi vida (gracias a Eduardo) Entendí que The wire habia superado a The sopranos, no sólo en el encanto que provoca al amante de las buenas historias, bien narradas y bellamente presentadas, sino porque la adicción me llevó a dejar de lado mis compromisos laborales y academicos con tal de poseer ese maremagnum de imagenes. Cada noche frente a la Tv mirando The wire ha sido de las que mejor he gastado en mi vida. Y extrañamente es The wire, una serie policiaca de televisión mi última gran influencia literaria, narrativa gráfica. The wire es a la televisión, lo que el Quijote a la literatura y lo que Citizen kane al cine, lo que Watchmen a la historieta. Es una montaña con la que se miden las obras anteriores y posteriores en el mundo del arte. Como diría casciarí: “Es muy dificil poder decir que la televisión es basura después de ver The wire”.

  7. Lorrie Moore dice aquí (http://www.nybooks.com/articles/archives/2010/oct/14/life-wire/?pagination=false) que la pronunciación callejera y bostiniana de “pobre” (poor) es idéntica a Poe (Poo), cuya casa aparece un par de veces en la serie. Otra trivia inútil para elevar la estatura literaria de este laberinto donde buenos y malos se confunden a fuerza de compasión y morosidad. Ah, cómo he llorado con la temporada que se dedica al sistema educativo, con los niños que creen que los narcos crean zombies en las casas abandonadas…
    Gran reseña sobre un ente inasible.

  8. Buenísimo…no se te escapó nada! enormes recuerdos me has traído.No sabía que canal 11 la estuvo transmitiendo, aunque me parece que esta serie más bien tiene que verse en DVD (o bajarse de internet) porque es tan espeso cada capítulo que basta perderse uno para perder el hilo; además, al principio hay que ver varios capítulos seguidos para entrar a ese mundo y familiarizarse con sus muchos personajes. De hecho, me dijeron que no fue sino hasta que la serie salió en DVD que empezó a tener verdadero éxito. Un placer conocer tu blog, le seguiré la pista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s