Dios nunca está fuera de temporada

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Girolamo Visconti quiso primero ser sacerdote antes de dedicarse por completo a la Academia. Después de dos años en el Colegio de Teología de Pisa, estudió Historia de las Religiones en Roma y Diseño de Moda en Florencia. Trabajó lo mismo con el entonces cardenal Manzoni, como con Aldo Gucci. Esta heterogénea formación lo ha convertido en uno de los más sofisticados pensadores y sin duda en un experto al momento de enunciar el mensaje de las iglesias y sectas a través de la ropa. “El 75 por ciento del mensaje religioso proviene de la imagen. En términos prácticos, un predicador que hablara de los cuatro evangelios alcanzaría apenas a transmitir el mensaje de uno solo si estuviera vestido incorrectamente”. Sus opiniones sobre la necesidad de acercar el Catolicismo a la gente de la calle con el uso sacerdotal de la mezclilla, lo emparentaron con algunos teólogos de la liberación como Leonardo Boff (quien había sugerido predicar siempre con sandalias). Fue expulsado de Roma después de una polémica con el entonces cardenal Joseph Ratzinger (ahora Benedicto XVI) sobre el uso de los trajes con raya diplomática. En la actualidad, sus estudios —a través de una cátedra en la Universidad de Génova— se han enfocado al protestantismo y a la multiplicación de sectas. Sobre este último tema giró nuestra conversación.

Señor Visconti, tengo la impresión que  la ropa de los predicadores de la televisión se dirige a la homogeneidad: decenas de tipos trajeados cada vez más parecidos los unos a los otros. ¿Cómo transmiten ellos el mensaje de su fe?

Por la única diferencia que puede existir entre dos individuos con saco.

¿El anillo?, ¿quizás los gemelos?

Algo más cercano a las gesticulaciones de sus caras. Recuerda que su principal medio es la televisión. Y la acción de predicar, como bien lo saben los cientos de reverendos estadounidenses, se concentra en la zona que va del estómago a la frente. ¿Cuál es el centro de gravitación de dicha área? Específicamente la corbata. La corbata es el nuevo estandarte de la fe.

Déjeme entender. ¿Hay colores permitidos dentro de ciertas iglesias? Yo he visto a pastores protestantes usando las mismas combinaciones lamentables que cualquier ateo.

No el color: el nudo.

¿Podría extenderse un poco más  al respecto?

Es muy sencillo. El nudo de corbata refleja una concepción del universo. Por ejemplo, el estilo Windsor es muy utilizado por los mormones, porque los dobleces de gran longitud representan una mayor atadura a Dios. Sin embargo, la elegancia anglosajona da cierto aire de independencia; eso le permite mantener el equilibrio entre la divinidad y la terrenidad del hombre. La corbata es el símbolo de la predicación. Es el sustituto oficial de la estola. Si bien la estola sólo se lleva en los rituales eclesiásticos, la corbata se utiliza en la predicación al mundo pagano. Dios mantiene atado al hermano por el cuello.

mormonEl estilo mormón.

Eso excluiría a ciertos monjes budistas, por ejemplo.

Por supuesto. La corbata representa al Dios moderno y las iglesias aspiran al Dios moderno, al Dios individual. Aquellos que piensan que el Divino Ser está en todas las cosas como si estuviera lo mismo en un crepé que en una seda de tela probablemente pertenezcan a una fe primitiva.

Siendo que los mormones se han adueñado del Windsor, ¿qué ha sucedido con las otras iglesias, digamos los Testigos de Jehová?

Si te has fijado, los Testigos de Jehová nunca utilizan las corbatas en el servicio del campo por miedo a parecerse a los mormones. De hecho, su estilo para anudarse las corbatas, cuando las usan, es diferente; para ellos cualquiera es bueno a excepción del Windsor. Según tengo entendido, la mayoría de los Testigos prefiere el nudo Shelby, del que Dios dijo a Job que sería “la única cosa que deberías permitir alrededor de tu cuello”. Para los Testigos, el Windsor es como el Libro del Mormón hecho corbata. Lo rechazan como si Joseph Smith hubiera inventado el Windsor o como si Moroni bajara del cielo ciertas noches para anudarles los lazos.

¿No es un poco radical ese rechazo?

Pero es histórico. Charles Taze Russell, fundador de los Testigos, aconsejaba que la manera de comprobar la perfección de una corbata fuera que al desajustarla de un solo tirón se desanudara completamente. Imaginaba a Dios desajustando la corbata y al extender sus brazos abarcaría a la grey. Basándose en San Malaquías, enunció que sólo el Shelby era “bueno a los ojos de Jehová” y que la transfusión de sangre era una abominación.

Russell204El estilo Russell. El fundador de los Testigos usaba corbatas blancas para que fuera difícil determinar qué tipo de nudo hacía (se sabe que con frecuencia hacía el estilo mormón sin darse cuenta).

Es una teoría interesante, sin duda, pero ¿qué sucede con los que no se saben amarrar bien la corbata?

Esperaba que me lo preguntaras. Mira el ejemplo de los pentecostales y la Iglesia del Séptimo Día. Digamos que estas son las iglesias del subdesarrollo, porque no tienen una representación simbólica de la forma de vestir. Es bastante desagradable para el capitalismo ver a un hermano morenito amarrarse equivocadamente la corbata. Algo que resulta muy común en este tipo de cristianos, dado que ahí radica precisamente su fracaso: se trata de corbatas mal anudadas, ramificaciones torcidas del corbatero del Señor.

Puedo entender aquellas creencias surgidas a partir del cristianismo. ¿Cómo es aplicable su teoría a los oscurantistas o a los  gnósticos?

Los gnósticos son una combinación entre el ritual católico y los antiguos misterios paganos. La corbata, entonces, no representa un símbolo importante para ellos. La ironía del maestro Samael Aum Weor lo impulsó en cierta ocasión a presentar un contraste entre el símbolo protestante y la transfiguración de su rostro.

¿Querría contarnos la manera en que la cabeza del movimiento gnóstico hizo eso?

Cuando el Maestro Samael a los ochenta años quiso tomarse su última foto, se llevó las manos al rostro y recuperó en su faz la juventud de una persona de cuarenta. Realmente impresionante. Luego de este acto, tomó su saco y se amarró la corbata. Hasta ahora nadie sabe cómo hizo el nudo: sujetó ambos extremos de la tela y cerró el puño. Cuando abrió la mano, el nudo ya estaba realizado. Era un nudo diferente en su género… un auténtico símbolo: el del sarcasmo.

samael1El estilo Samael.

Vaya impresión. Dentro de todo este panorama, ¿espera una diversificación  de creencias como de modos de vestir para el siglo XXI?, ¿vivimos el postmodernismo del estilo?

Lo has expresado muy bien. Pareciera que vivimos en una Babel de creencias del mismo modo que la vivimos de percepciones de vestir. ¿Cómo llegar a la comunicación cuando tú caminas con Converse y yo con Jil Sander, cuándo tú dices Jehová y yo simplemente “Pastor eterno de las almas”? No lo sé, Habermas cree que puede haber comunicación a través de la discusión y también si tuviéramos un sustrato común, digamos el mismo tipo de ropa interior. Yo, sin embargo, tengo la impresión de que el mundo necesita reglas, por lo menos para empezar a entenderse. Reglas de vestir y reglas de vivir. El problema es que las religiones venden sus propios prejuicios como si fuesen las “Reglas de etiqueta del Señor” o “El único manual de estilo si quieres ser salvo”. Los evangelistas de París sacan su campaña “No solamente el Diablo viste de Prada” y a la semana siguiente, los católicos argentinos promueven comerciales con la pegajosa canción “El glamour de Dios es maravilloso”. En la pasarela de la fe, nadie quiere quedarse en los vestidores. ¡Hasta los Testigos han salido a los medios a promocionar su programa Fashion Watchtower!

¿Qué podemos esperar de esta lucha por dominar la tienda departamental de la fe?

Más evangelizaciones y campañas. Quizás ofertas: alguna iglesia se flexibilizará con el tema de los anticonceptivos, por ejemplo. El acoso de los pequeños y poderosos grupos a través de las celebridades: Tom Cruise, quizás Madonna. Las pequeñas sectas del subdesarrollo tampoco querrán verse fuera de temporada y abogarán a los usos y costumbres. “Lo chic es recuperar nuestras raíces”, dirán. Ya el siglo XX se caracterizó por la caída de las grandes promesas: el progreso científico y la posibilidad de que el lino no picara. Ni siquiera Lenin tuvo razón cuando dijo: “Habrá camisas para todos”. La gente quiere creer de nuevo en algo más que creer en algo nuevo, por eso regresará a las iglesias avaladas por la tradición. Creo que eso pasará.

(Esta entrevista no hubiera sido posible sin la participación de Héctor Malavé)

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8 comentarios en “Dios nunca está fuera de temporada

  1. Jesús era hippie. Mahoma era fresita Louis Vuitton. Buda se colgaba sábanas a la griega.
    Los judíos…bueno, los judíos se visten.

  2. Entiendo su punto, cómo creer en un Dios vestido de poliéster…

    Saludos

    P.d. Los mantos de lino de los católicos me convencen más jajaja.

  3. que tonterias….las creencias no tienen nada que ver con la forma de vestir, es cuestion de gustos y tradición

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