El secreto de Tarzán

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Soy poco afecto a participar a mitad de una conferencia magistral, básicamente porque es impráctico hablar mientras se duerme. Este viernes, sin embargo, hice una excepción y el culpable fue el escritor Felipe Garrido. Como cierre al V Encuentro de Ensayistas de Tierra Adentro, el también editor habló durante más de una hora sobre Sergio Pitol, mientras yo oscilaba entre el sueño y la contemplación del doble exacto de Fernando Pessoa, aunque todos pensaban que en realidad miraba el escote de una chica que estaba precisamente al lado de Fernando Pessoa.

Al inicio de la conferencia, Garrido, quien es también traductor, empezó diciendo algo así: “Sergio Pitol es un gran escritor que no fue reconocido en su momento. ¿Alguno me puede decir en qué año publicó Pitol su primer libro y hasta qué año ganó su primer premio?”

Silencio. Aproveché el momento para sumergirme en el sueño por cinco minutos y cuando quise retornar a la realidad, ya estábamos hablando de otra cosa:

“La traducción, claro. (Pausa larga. Por lo que ví, Garrido acostumbra a perderse en sus pensamientos entre un párrafo y otro y luego continúa hablando de otra cosa totalmente distinta). Hay que entender la labor de Pitol como traductor para tener un panorama completo de su obra. ¿Quiénes de ustedes traducen?”

Dejé de escuchar, mi vista volvió al escote, pero no por morbo sino porque era la vía más rápida de ver al doble de Pessoa. Mientras pensaba cuál era la forma menos ofensiva de pedirle al doble de Pessoa una foto a mi lado, no escuché qué opinaban mis compañeros ensayistas sobre la traducción.

Seis o siete minutos después mi alma descendía de nuevo a la charla. “La edición es una labor importante en Pitol. ¿Alguien sabe cómo se llamó la colección que dirigió para Tusquets?”

El asunto se estaba volviendo algo insoportable (no sabía a qué se parecía más si a una mala clase de la UNAM, a un concurso de conocimientos o a aquel capítulo donde Bart Simpson intenta explicar de qué trata La Isla del Tesoro a partir de su portada: “Habla de piratas… mmm… que tienen patas de palo… con loros en el hombro…”).

Me distraje un momento en lo que sucedía afuera del salón. Al menos pasaban cosas menos obvias. El celular de un periodista sentado frente a mí, me hizo volver al recinto, entonces escuché a Garrido decir: “Los libros no hacen lectores; son los lectores quienes hacen los libros”. Un segundo después añadió con la maldad del sinodal que no quiere que te titules: “Sólo conozco un caso donde los libros han hecho a un lector. ¿Saben ustedes de quién se trata?”

Silencio absoluto. Garrido sonrió, pero la alegría le duró apenas dos segundos, porque una voz salida de la penúltima fila le dio la respuesta:

“Tarzán”.

El conferencista se acarició la piocha y me miró con el odio del mago al que le han descubierto la carta escondida en el puño de la camisa.

“En efecto”, dijo.

Todos los ensayistas volvieron el rostro para cuestionarme con la mirada por qué carajos había dicho “Tarzán”, tomando en cuenta que nunca he leído Tarzán, ni he visto ninguna de las películas sobre Tarzán y no hablo el suficiente inglés para saber si la canción “You’lle be in my heart” de Phil Collins trata de libros que hacen lectores.

El asunto quedó ahí, Garrido terminó su charla (no fue precisamente un final sino que en algún momento la conferencia se diluyó con los ruidos del entorno), pero durante el vino de honor al menos seis de los asistentes se acercaron para saber el secreto de aquel dato misterioso:

El sentir general era que sólo había cuatro explicaciones:

a) Yo era un genio.

b) Tuve suerte.

c) Hice trampa.

e) Estaba escrito.

Siento tener que desilusionarlos a todos: mi malicia no llega a tanto. La verdad es más simple y se remonta a dos años atrás cuando fui invitado a una feria del libro en Chetumal, a donde asistí para escaparme del trabajo por tres días. Cada uno de los cinco estados participantes había mandado a dos o tres escritores que leyeran su obra… y vendieran los libros editados por sus Institutos de Cultura. En fin, que eso lo supe hasta la mera hora y yo que no tengo alma de vendedor –es decir, nunca tendría la suficiente cabeza fría para decirle a un curioso que ese libro sobre la historia del frontenis en Campeche vale los 40 pesos que dice la etiqueta- me escapé de los organizadores.

¿Cuántas cosas había por hacer en Chetumal en esos momentos? Huir hacia la zona libre y jugar en los casinos (descartado: tenía miedo de morir acribillado por no pagar una deuda), dar vueltas en el mercado (tampoco: los puestos estaban cerrando en ese momento), platicar con un poeta (definitivamente no: llámenle paranoia si quieren pero sentí su saludo más bien como un frotamiento), ir a una conferencia sobre Octavio Paz.

Me decidí por Paz (una chica guapa con escote acababa de entrar). En la mesa de enfrente un hombre viejo con piocha decía:

“Ahora todos sabemos quién es Octavio Paz, pero no fue así en su momento. ¿Alguno de ustedes me puede decir en qué año publicó Paz su primer libro y hasta qué año fue reconocido con algún premio?”

Obviamente nadie sabía la respuesta y a nadie le interesaba. Mientras mi atención viajaba de la chica del escote al expositor, los tópicos que alcancé a escuchar fueron más o menos: Paz traductor, Paz editor, Paz admirador de Pessoa, Paz lector. Esto último le dio oportunidad al conferencista de llegar al que era, al parecer, uno de sus temas preferidos.

“Hablando de lectura y libros, ¿saben cómo aprendió a leer Tarzán?”

Uff, me dije, uno de esos datos que no le servirían a uno ni para jugar Maratón. De hecho, no habría oído la respuesta  de no ser porque la chica guapa –a quien yo miraba en ese momento- dijo:

“Pues le enseñó Jane, ¿no?”.

Entonces Felipe Garrido soltó esa risa contenida del que escucha un chiste en una reunión de caballeros ingleses.

“Jaja. No. De ninguna manera. Aprendió a leer solo. Únicamente con los libros”.

Y contó la historia. La misma que contó este viernes frente a veinte ensayistas, Pessoa y otra chica con escote, pero con la diferencia de que yo ya había dado la respuesta. Quizás en Chetumal, porque su público era más condescendiente y nadie sabía la respuesta de nada, Garrido parecía más feliz.

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26 comentarios en “El secreto de Tarzán

  1. Pinche Eduardo, con esa respuesta, para mí eres el mago-escritor de las más geniales trampas.

  2. Bueno, pues creo que Garrido tiene que ir pensando en un guion nuevo para sus conferencias.
    Eso realmente fue gracioso, de seguro con esa respuesta ligaste a la chica de las chichis o al imitador de Pessoa.

  3. Tómala!!! Jajajaja que respuesta tan genial. Y que amargado Garrido, porque simplemente se rió de nuevo.
    Te hubieras comprado los lentes de Homero Simpson, esos que tenían los ojitos pintados.

    Saludos!

  4. Buenísimo, Huchín. Sólo ten cuidado, no vayas a convertirte en ayudante de un mal mago.

    Abrazos.

  5. Jajajaja.
    Maestro Huchín: acabas de darle una patada de mula a una de nuestras vacas sagradas de los programas de fomento de lectura.

    Un abrazo.

  6. Agradezco públicamente a Karlatone por la foto que encabeza este post. (Y reconozco su pericia para capturar el momento exacto en que el maestro Garrido pasaba de un tema a otro).

  7. Pobre hombre.
    Gracias por la recomendación literaria, la buscaré.
    Me emociona muchísimo-como la escuinlca que soy- que pases por mi blog.

    Te pediría que te cases conmigo, pero veo que ya estás comprometido con Erick…

  8. Pobre Mónica Nepote, parece un maniquí. Igual puso un maniquí que la supliera para no dormirse. Gran foto y mejor escrito. Felicidades master. Y felicítame también a Liliana por su premio, y al joven Leyva por eso de que será papá.

  9. ¡Felicidades, Eduardo! Un texto magnífico y muy certero… La verdad no peca pero incomoda…

  10. Mi querido Huchín!!!!!!
    Recuerdo que en la Parroquia de Veracruz o en alguna de las calles del puerto lanzamos hipótesis varias sobre tan mítica respuesta.

    Sí fue como en Slumdog Millionaire jajajajaja!!!

    Qué grande eres!

  11. Jajajajajaja, le frustraste la anécdota de siempre. En realidad no me sorprende después de un tiempo te das cuenta de que es casi técnica de algunos, sólo cambiar un par de párrafos, el nombre del autor y ya tienes ponencia nueva. Esa técnica la aprendí en la maestría oyendo las ponencias de mis profes, siempre era su tesis de doctorado refriteada.
    Por cierto leí este texto justo mientras intento escribir una ponencia sobre fomento a la lectura, paradojas de la vida. Tal vez usé la pregunta de Tarzán como cita, jaajajajajajaja. ¿crees que me cobre derechos de autor?
    Qué bueno que te divertiste en Veracruz, nos tamos leyendo.
    Besos

  12. Tengo entendido que la colección que dirigió Sergio Pitol para Tusquets se llamó ‘Heterodoxos’.

    Sí considero importante dentro de la obra de Pitol reconocer su labor dentro de la traducción para tener un panorama mayor de su trabajo. No por el mero hecho de traducir, que tal vez alguien que escribe no lo haga y de igual forma tener una obra importante. Me parece que en Pitol la importancia fue traducir al español a autores clásicos en lengua inglesa (Jane Austen, Joseph Conrad, Henry James) , a autores húngaros como Tibor Déry o al chino Lu Hsun (la traducción la hizo del inglés), etc., y dar a conocer en México a muchas de éstas obras.

    Por lo demás, de acuerdo contigo…

    Magda Díaz

  13. Apostillas: Ni quién lo dude: ahora leo “Las puertas del Paraíso” de Andrzejewski, traducido por Pitol, aunque el asunto del post tenía menos que ver con Pitol que con la plática de Garrido (que pensándolo bien, tampoco tenía mucho que ver con Pitol, aunque se suponía que sí).

  14. Si, me di cuanta de que tenía que ver más con Garrido que con Pitol. Pero a mi me llamó la atención lo que comentas sobre Pitol, venir a Xalapa y escuchar una conferencia donde se habla de Pitol y leer que dices: “¿Alguno me puede decir en qué año publicó Pitol su primer libro y hasta qué año ganó su primer premio?” y “La traducción, claro. Hay que entender la labor de Pitol como traductor para tener un panorama completo de su obra. ¿Quiénes de ustedes traducen?”, me hizo detenerme especialmente aquí.

    Me llamo Magda, y me despido, solo quise saludarte anteriormente y mira, hasta hice otro comentario.

  15. Aunque lo niegues, formalmente si hiciste trampa: tomaste el crédito de haber resuelto un acertijo, cuando la respuesta se la habías robado al autor.

    Me parece que eres exactamente como el niño que le arruina su truco al mago: se siente mucho por algo que cualquier adulto en la fiesta da por descontado.
    Ya te veremos algún día queriendo ser original cuando des mas de dos o tres conferencias al mes -¿has dado una sola en tu vida?-. por tu texto (con un humorismo precisamente a medio camino entre los simpson y Carlos Fuentes) supongo que tendrás que esforzarte mucho. Muchísimo.
    ¿Publicas en algún sitio además de tu blog? Digo, para ver si profesionalmente te exiges mas que cuando quieres lucirte con tus amigos.
    Te felicito por una cosa: hay por lo menos ocho personas en el mundo que aplauden tu sabiduría, algún día tal vez estés dando esas tres o cuatro conferencias por mes.

    Sigue escribiendo, y ya no pierdas tiempo vital en conferencias que desde el título y el ponente sabes que no te interesan. A menos que en serio quieras seguir arruinando “trucos de magos”.
    Te doy una idea para un libro; agárrate a unos 20 autores nacidos en los cuarenta y busca sus lugares comunes para hacer mofa de ellos, así resuelves toda la envidia que le tienes a los que te preceden de una vez por todas. Y hasta te sentirás un genio, ¡¡¡¡y te aplaudirán tus ocho grandes amigotes!!!!!

  16. Headshot.
    Hay conferencistas que repiten chistes o ejemplos y son una maravilla cada vez. El argumento de “Tarzán” (3 o 4 conferencias al mes justifican que una conferencia devenga eventual sketch), está chafa. ¿Y no tenemos foto del doble de Pessoa? ¿Del escote, digo, de la señorita?

  17. Ya se dormirán los chavos cuando a te toque conferenciar colega, porque existe la justicia, bueno, si llegas a la edad de Garrido… jajaja

  18. Falta la opción d) o bien, es la que acabas de describir. Sigo siendo tu fan Huchin, no me importa cuan envidioso seas. =) Saludos!!!

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