El amor y los treinta



“Las mujeres de la vida te cuestan caras para que puedas ahorrarte a ti mismo. Eres demasiado cómodo para arriesgarte a enamorarte de nuevo, con todo lo que ello conlleva: palpitaciones, emociones fuertes, decepción repentina [...] Pasados los treinta, todo mundo se blinda; después de algunas decepciones amorosas, las mujeres rehúyen el peligro, salen con viejos imbéciles que las tranquilizan; los hombres ya no desean querer, prefieren tirarse a lolitas o a putas; todo el mundo se protege con un caparazón; uno no quiere volver a sentirse nunca más ridículo ni desgraciado. Echas de menos la edad en que el amor no causaba dolor. A los dieciséis años, salías con chicas y las dejabas o ellas te dejaban a ti sin problemas, en dos minutos, asunto liquidado. ¿Por qué, más adelante, todo pasó a ser tan importante? En buena lógica, debería haber ocurrido al revés: dramas en la adolescencia, instrascendencia en la treintena. Pero no es el caso. Cuanto más envejece uno, más cómodo se vuelve.  A los treinta y tres años somos demasiado serios”.

Frédéric Beigbeder, 13’99 euros.

2 comentarios

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2 Respuestas a El amor y los treinta

  1. De haber sabido, no me hubiera enamorado de alguien de 31 años u.u (nos llevamos 10 años, hagan cuentas…)

  2. ehh? eduardo, ya tienes 30? que no recién querías concursar en el Charo Gonzalez?
    y además Marian tiene 41?

    Por Dió…….

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